miércoles, 13 de enero de 2010
Para Pi
No recuerdo una mañana tan lánguida cómo la de hoy. Me levanté, cómo todas los días, pensando en algún quehacer, y no se me ocurre ninguno. Preparo el mate amargo que disfruto tanto, siempre solo, y pienso en escribir el gran cuento, ese que nos deja extenuados cuando llegamos al final, y lo releemos varias veces, sin creer que nosotros lo hallamos escrito en tan corto lapso de tiempo. Bueno, hay tantas cosas para hacer en una mañana lánguida. Podría sentarme a conversar con vos, pero casi nunca estás. Tu actividad diaria provoca que nos veamos poco durante el día, pero no me quejo, eso a vos te hace bien, y a mi también me hace bien verte feliz y activa. Ya estarás por llegar, voy a tratar de sorprenderte. Me impongo escribirte un poema de amor ante que llegues. Pasan las horas y no se me ocurre nada que pueda rimar con lo que siento por vos. Es que vos sos mi poema, el más logrado, el que lo tiene todo resumido en tres palabras, te amo tanto. Mi único amor de siempre y para siempre. No recuerdo una mañana tan lánguida cómo la de hoy... amadísima “Pi”...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario