El Olvido
El Olvido
Ayer te dibujé, con los ojos azules, y una blusa roja, sentada en un jardín lleno de flores. Hoy lo volví a intentar, ojos verdes, blusa azul, en la vieja galería donde jugábamos de niños. Mañana prometo dibujarte ojos negros, dos lágrimas cayendo en tus mejillas, vestida de verano en algún bosquecito, quizás me estés buscando. Te perdí hace tanto tiempo que cuando te dibujo no recuerdo el color de tus ojos... y siempre acabo llorando.
Medianoche
ResponderEliminarCasi medianoche, el mar embravecido me mojaba como queriendo espantarme. Entré al Torreón del Monje, busqué una mesa escondida y pedí un whisky sin hielo. Un flaco, tocaba el piano con desgano, una melodía que me pareció conocida. Estuve casi una hora solo, sentí deseos de respirar aire fresco y llame para pagar. En ese preciso instante la vi. Entraba sonriendo, tomada de la mano de un hombre joven. Toda mi atención estaba en su sonrisa, tendría veinte años. Prendí un cigarrillo y esperé. Una hora después se levantaron para irse, ella seguía sonriendo. Los seguí hasta que bajaron a una desolada playa.
El fiscal insiste, doble homicidio con alevosía... yo sólo recuerdo su sonrisa...
Óxido de can
ResponderEliminarMi perro Oxido, recallejero, drástico siempre, último ejemplar de hábitos no clásicos, reúne un tríptico único para ser can, ríspido púdico y célibe, estos efectos son causa de ser rústico, tórrido y siempre ávido de comer solo. Le importa un rábano, el éxtasis de contemplar una perra en su hábitat. Hocico húmedo, corazón gélido, Óxido no se entrega .
Ayer “Pícara” la perra de mi vecina lo miró trémula, lógico, el pésimo estado de los múltiples perros de ese sórdido barrio le daba a Óxido título de lúcida y cálida compañía. Trágico error. Él al verse observado la jugó de místico, y cáustico como siempre, sintiéndose en la cúspide, todo músculo y vértigo un témpano la mirada, cruzo sin mirar y hoy sábado, pésimo, súbito y tétrico, con desazón entierro...a mi perro Óxido.